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Descubra por qué los primeros 90 días son decisivos para el éxito de las pasturas. Conozca los errores invisibles que comprometen la implantación del pasto y cómo evitarlos desde el inicio.
Muchos de los problemas que afectan a las pasturas no comienzan con la sequía ni con el manejo del pastoreo, sino en los primeros 90 días posteriores a la siembra, un período crítico que todavía es subestimado por muchos productores.
Es en esta etapa inicial donde se construye la base productiva de la pastura. Cuando algo falla en este momento, el impacto acompaña al sistema durante muchos años, afectando la productividad, la longevidad y la rentabilidad de la finca.
En muchos casos, la pastura emerge, se torna verde y genera la impresión de que “prendió bien”.
Sin embargo, una observación más detallada revela señales claras de problemas, como:
cierre irregular del área;
fallas en el stand;
plantas débiles, poco profundas y con bajo vigor.
Este escenario crea una falsa percepción de éxito, cuando en la práctica la pastura ya nace comprometida y los efectos aparecen meses después.
Las semillas forrajeras son pequeñas y deben colocarse de manera superficial.
Cuando se siembran demasiado profundas, la emergencia disminuye drásticamente — especialmente en panicums, que son más sensibles a este error.
Sin un contacto íntimo entre la semilla y el suelo, la germinación ocurre de forma lenta, desuniforme e irregular, incluso cuando hay buena humedad en el perfil del suelo.
La compactación ligera favorece:
mejor absorción de agua;
emergencia uniforme;
mayor anclaje inicial de las raíces.
Las malezas emergen más rápido que las forrajeras.
Cuando el control no se realiza de forma anticipada y eficiente, la pastura pierde la competencia en los primeros días, comprometiendo su formación.
Esto genera:
stands ralos;
mayor infestación futura;
aumento de los costos de manejo.
Semillas viejas, mal almacenadas o sin certificación reducen:
el vigor inicial;
la uniformidad del stand;
la longevidad de la pastura.
Aunque representan una parte menor del costo total, las semillas son el insumo que más influye en el éxito de la implantación.
Las fallas en la implantación generan consecuencias que acompañan al área durante años, como:
menor capacidad de carga;
mayor infestación de malezas;
mayor riesgo de degradación temprana;
necesidad anticipada de renovación;
pérdida directa de rentabilidad.
Una pastura mal implantada rara vez se corrige por sí sola.
Las pasturas productivas y duraderas comparten algunos factores clave:
suelo bien analizado y corregido;
uso de semillas certificadas y de alto vigor;
siembra superficial y bien distribuida;
compactación ligera posterior a la siembra;
acompañamiento técnico durante los primeros 30 a 90 días.
Este período inicial es responsable de cerca del 80 % del éxito de la pastura.
El éxito de una pastura no comienza con el pastoreo.
Comienza antes de que la semilla toque el suelo y se consolida en los primeros meses después de la implantación.
Invertir atención técnica en esta etapa es lo que diferencia pasturas duraderas y productivas de áreas problemáticas y de alto costo futuro.
En SGM Seeds, creemos que la productividad sostenible nace del detalle bien ejecutado, de la semilla correcta y del manejo adecuado desde el primer día.
SGM Seeds — Quien conoce, elige.
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